Crédito de la imagen: Biletskiy/Shutterstock.com

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Por Mariel Acuña

Los emprendedores somos pura pasión, y aunque a veces podamos sentir que vamos a “tirar la toalla”, existe una, si se quiere llamar “obsesión” y a veces “obstinación” que nos empuja a seguir adelante. Sin duda alguna nadie se levanta más veces que un emprendedor.

Si te sientes identificado con esta descripción, entonces eres un emprendedor nato, y espero que estos consejos te puedan ayudar a lograr tus objetivos. Son aspectos básicos que en mi caso fui aprendiendo sobre la marcha cuando no veía los resultados esperados y buscaba respuestas exitosas. Nada más enriquecedor que aprender de las propias experiencias y eso es algo que he hecho durante estos 15 años como emprendedora.

1. Crea un plan de negocios

No debes partir de la nada. Para emprender es esencial que sepas hacia donde te proyectas, cuáles son tus metas a corto y largo plazo. Debes definir esto en un periodo determinado, así sabrás cuál es el plan de acción de los próximos seis o 12 meses. Podrás ir viendo como se van cumpliendo tus objetivos y que tan lejos o cerca estás de lograrlo. Al concluir el tiempo que determinaste tendrás la oportunidad de pasar balance y darte cuenta si cumpliste tus expectativas, si las excediste o te quedaste corto. Es bueno tener los pies en la tierra a la hora de crear el plan, pero no dejes de soñar en grande, recuerda que mientras más ambicioso seas más motivado te sentirás para lograr el éxito.

2. Sí, debes establecer un horario de trabajo

La idea de no tener que cumplir con un horario de trabajo resulta fascinante y puede funcionar por un tiempo, pero a largo plazo te darás cuenta que cumplir con un horario te permitirá organizarte no solo en tiempo sino mentalmente. Es importante tener una rutina para sentirnos seguros y estables, necesitamos planificarnos, saber cómo y haciendo qué vamos a invertir nuestras horas cada día, al final, la improvisación y la misma espontaneidad en altas dosis pueden resultar un verdadero desastre.

Establece un horario de trabajo que sea productivo al máximo, saca un espacio para la hora del almuerzo y finaliza la jornada a una hora decente. Si es posible evita trabajar de noche y los fines de semana, a menos que sea estrictamente necesario porque la cantidad de trabajo así lo demande. Recuerda que al trabajar con una mente y un cuerpo cansados no tendrás un gran rendimiento además de ser un hábito poco saludable, necesitarás recargar energías para poder dar todo tu potencial.

3. ¡Ponte un sueldo, sí, un sueldo!

Para comenzar establece un sueldo. No esperes a que el negocio “mejore”. Si desde un principio manejas tus finanzas de manera informal entonces te llevará mucho tiempo organizarte. La realidad es que en el primer año es posible que nunca llegue el momento perfecto para hacerlo, por eso debes ser racional y desde el principio asignarte una cantidad que te permita cubrir tus prioridades, no importa si hay meses en que no la alcanzas, es una manera de tener una meta y practicar la disciplina, esto también significa que no habrá nada de lujos hasta que comiences a ver las ganancias.

4. Organiza tus finanzas y relájate

Bueno, ya tienes establecido un sueldo, pero debes estar consciente de que en lo que te afianzas y consigues una cartera razonable de clientes las entradas serán muy variables. Esta inestabilidad en las entradas de tus ingresos te puede llevar a episodios de desmotivación, una cosa es que sientas pasión por lo que haces y otra es que no veas los resultados en términos económicos, si no ves el rendimiento todo ese entusiasmo puede convertirse en frustración y la única manera de evitarlo es siendo provisorio.

Por eso el ahorro y la prudencia es la mejor forma de ver crecer tu negocio, si lo gastas todo con la misma rapidez que entra, nunca verás las ganancias y estarás siempre al día, y créeme, no es lo que quieres. Un buen consejo es nunca mezclar tus gastos personales con los de la empresa, abrir una cuenta para el negocio y estar muy consciente de los gastos del mismo para que puedas mantener un control y no caer en números rojos. Nunca gastes más del sueldo que te asignes, ahorra todo lo que puedas y te sentirás más relajado para poder producir.

5. Deja de invernar y sal de la cueva

No vivas encerrado en tu cueva. Esta soledad forzada tal vez sea una de las debilidades de emprender. Dependiendo de tu tipo de trabajo puede ser que te veas pasando un gran tiempo de tu día a día trabajando solo, y acostumbrarse a esto no es bueno porque nos vuelve bastantes retraídos. Pero hay miles de alternativas para salir de la cueva, como por ejemplo tomar la computadora portátil e ir a trabajar a un espacio público, un café, un restaurante, la biblioteca o la oficina de un amigo pueden ser alternativas para cambiar de ambiente. También puedes realizar las reuniones con tus clientes y colegas fuera de la oficina, existen muchos lugares perfectos para este tipo de encuentros. En conclusión “salir de la cueva” te dispara la creatividad. Romper con la monotonía de trabajar solo es necesario, te sentirás más proactivo y motivado. Recuerda que el equilibrio es esencial para mantener un buen estado de ánimo.

6. Haz Networking

Otra manera de salir al mundo, es haciendo Networking, asiste a eventos sociales, exposiciones, conferencias y todo lo que tenga que ver con tu área. Esto te permitirá mantenerte activo entre los colegas y profesionales del medio, además podrás hacer contacto con potenciales clientes. Recuerda que lo que no se muestra no se vende. Debes mostrarte. Así que es esencial que incluyas esto en tu agenda, trata de ir por lo menos a tres actividades al mes y te aseguro que verás los resultados. No olvides tus tarjetas de presentación, pues son elementos importantes para proyectar tu imagen.

7. Ten una red de colegas

Busca partners que te puedan aportar, gente con la que estés alineada ya sea que trabajen en tu ramo o que te puedan ofrecer consejos valiosos que puedas aplicar a lo que haces. La idea de esto es que tengas refuerzos. Viene bien contar con otro profesional que te pueda echar la mano cuando estés ahogado de trabajo. Gente con quien compartir responsabilidades, un team que pueda estar disponible para ciertos proyectos más ambiciosos y demandantes o para hacer mesas de reuniones y discutir un “caso de estudio”, o simplemente escuchar buenos consejos, así podrás nutrirte de otros y compartir experiencias y puntos de vistas.

8. Se proactivo

Una de las características natas de un buen emprendedor es ser proactivo, creo que aquí está la esencia de emprender: ver primero la solución ante cualquier dificultad. Ser rápido en acciones y pensamiento, mantener siempre una actitud optimista y estar abierto al cambio. Una persona proactiva siempre buscará la manera de hacer las cosas de una forma que genere mejores resultados, no descansará hasta conseguir su objetivo y esto en definitiva se traduce en dos palabras claves: clientes satisfechos.